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Para leer en noventena: Narcisismo

Durante cien días compartiré con mis amigos textos y reflexiones, no solamente literarios. Lo haré con la convicción de que la literatura y el debate inteligente son antídotos contra el tedio, la ansiedad y el catastrofismo

POR: José Antonio Lugo, Visitas: 118

Publicado: 29/06/20 06:38

 

En el libro Narcicismo: estrategias para identificar y convivir con narcisistas en una era en que el egoísmo es la norma, de Joseph Burgo (Paidós), el autor concentra su mirada en los narcisismos extremos, que "no cumplen con todas las características como para ser diagnosticados con el trastorno narcisista de la personalidad, pero también difieren en forma concluyente de los narcisistas ordinarios que se tienen en muy alta estima. Los narcisistas extremos no sólo son vanidosos ni fastidiosos... también son peligrosos."

Por otro lado, la extraordinaria astróloga y analista junguiana Liz Greene, en su seminario The dark in the soul: psychopathology in the horoscope, señala que la "inflación" de la autoestima tiene diferentes implicaciones. Señala que el individuo puede estar convencido de que tiene una "misión", en un sentido mítico (lo que parte de la base de una superioridad sobre otras personas, que no tienen esa misión, lo que da un sentido mesiánico). A partir de esa superioridad, la persona puede mentir, engañar, robar o tomar todo lo que quiera, sin conciencia social ni sentimiento comunitario.

"La inflación narcisista es una forma de sufrimiento que proviene de no tener un sentido claro del yo; los delirios de grandeza se convierten en una defensa contra un sentimiento terrorífico de vacío y de inutilidad".

Según el DM-5, para que una persona sea narcisista debe de tener al menos cinco de las siguientes características: "Está convencido de su grandeza e importancia; vive preocupado por fantasías de éxito ilimitado; cree que es especial y único; precisa de admiración excesiva; está convencido a tener derecho a algo; se aprovecha de los demás para alcanzar sus fines; carece de empatía; cree que otros lo envidian, y tiene actitudes arrogantes o altivas".

Sin duda todos conocemos personas así. Y cada individuo es un producto de ciertos patrones "heredados" y de un entorno social, que puede alentar esos trazos o inhibirlos. Lo grave, quizá, es que hemos ido creando sociedades tremendamente competitivas, en donde las personas están presionadas por sobresalir, por tener éxito, y entonces desarrollan una falta de autoestima que se compensa con los trazos narcisistas. Más grave, aún, es que muchos países han colocado al frente a individuos que tienen estos trazos de personalidad que cualquier profesional puede detectar.

Tenemos que darnos cuenta de que no sólo estos personajes están enfermos, sino que la sociedad en su conjunto lo está. La pandemia nos da una gran oportunidad, como individuos y como grupos humanos, para vernos desde afuera y desde dentro. Necesitamos la ventana indiscreta de Hitchcock que nos vea desde el edificio de enfrente y al mismo tiempo una lupa para escudriñar nuestra alma. Telescopios o lupas, peras o manzanas, sigámonos cuidando.

(A Pedro Álvarez Colín, Hugo Villalobos y Adriana Barroso).