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Isaac Asimov, a 100 años de su nacimiento - Foto: Especial

El Camino de la Vida: Asimov

Expone algunas ideas sobre el escritor e historiador Isaac Asimov y la llamada ciencia ficción; recuerda que, según el calendario gregoriano, el 2 de enero de 1920, y según el juliano, el 20 de diciembre de 1919, nació este autor en Rusia

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 314

Publicado: 06/01/20 12:02

 

En estos días, precisamente cuando damos comienzo al inicio del año que cierra la segunda década del siglo XXI, quiero exponer algunas ideas sobre Isaac Asimov y la llamada ciencia ficción. El 2 de enero de 1920, según el Calendario Gregoriano, o 20 de diciembre de 1919, según el Calendario Juliano, hubo nacido en Rusia. Es decir, ya hace exactamente un siglo.

Como es ampliamente sabido y documentado, Isaac Asimov fue un escritor de cuentos de “Ciencia ficción”, de origen ruso y nacionalizado estadounidense, sumamente prolífico.

Entre sus obras más difundidas y leídas puedo mencionar: La Funadación o, Yo, Robot, de la serie Robots, lo mismo que El hombre bicentenario. Vale destacar el hecho de que varias películas de ciencia ficción devienen de obras del propio Isaac Asimov.

La “Ciencia Ficción”, ciertamente no se debe al trabajo literario de Isaac Asimov; antes se han escrito obras que pudieran ser catalogadas dentro de este género.

Quizás convenga mencionar al escritor francés Julio Verne comouno de los precursores más reconocidos dentro de este ámbito literario. Julio Verne, prácticamente un siglo antes, escribió una serie de cuentos y libros que pudieran ser considerados parte de la “Ciencia Ficción”.

Antes que leer a Isaac Asimov hube leído, tal vez en el año de 1976, al escritor, también ruso, Anatoly Dneprov. Quizás, con la lectura de este cuento, después del indiscutible Julio Verne, me acerqué, por vez primera, sensu strictum, a la “Ciencia Ficción”. Esa ocasión leí su cuento corto “Los cangrejos caminan sobre la isla”.

Posteriormente, quizás dos años después, en el año de 1978, conocí un libro pequeño a instancias de mi compañero de generación en la Facultad de Psicología de la UNAM, el hoy Dr. Omar Torreblanca Navarro (por lo demás un experto conocedor de la obra cinematográfica de Werner Herzog, Akira Kurosawa, Stanley Kubrick, Ingmar Berman, entre otros y, también, del cine de terror y de situaciones poco comunes, como Las manos de Orlac), tal libro, editado por Minotauro, de Olaf Stapledon, se intitula Sirio.

En su cuenta de twitter, Jesús Ramírez-Bermúdez, @JRB_Neuropsiq, hoy mismo, en una serie de notas hace un preciso homenaje a Isaac Asimov. En sus numerales 3) y 4) expresa: “Como cuentista me parecía muy imaginativo y eficaz (por ejemplo en la serie Los Robots), y dejé de leerlo por dos décadas, hasta que descubrí sus 14 tomos de historia universal. Son libros terriblemente entretenidos, adictivos y eruditos, enmlos cuales narra los grandes acontecimientos políticos pero también los detalles militares, los hitos literarios, los pormenores culturales, las transformaciones económicas y desde luego las transformaciones científicas y tecnológicas”.

Esta nota muestra nítidamente que nuestro personaje no puede reducirse a la “Ciencia Ficción”. Su erudita formación le permitió alcanzar el trabajo de historiador y ensayista, de gran envergadura y alcance.

Antes de comenzado este siglo XXI no me había propuesto leer la obra de Isaac Asimov; debo agradecer al Dr. Manuel Francisco Aguilar Tamayo, académico de la UAEM, Morelos, el conocimiento de algunos de sus textos. Más aún, fue él quien me prestó varios de sus libros para venecer mi resistencia al autor y su obra.

Una vez que accedí a leerle pude constatar que, con mucho, trascendía lo que conocemos como “Ciencia Ficción”.

Sin embargo, pese a mi corta y limitada experiencia en este ámbito literario, como podrán reconocer al saber que mis lecturas en este campo eran pocas, no dejó de seducirme su estilo, las tramas y la brevedad de los cuentos.

No cabe duda alguna de que fue Isaac Asimov quien sedujo a generaciones de jóvenes lectores a temas como los aquí referidos.

Por ello, no quiero dejar pasar la ocasión para invitar a la lectura de su obra que, seguramente, les atraerá.