Masiosare agencia de noticias

Masiosare
Masiosare, agencia de noticias - Foto: Masiosare

El Camino de la vida: Universidad/y III

Notas sobre los orígenes y el desarrollo de los Movimientos Universitarios en México a lo largo de los siglos XX y XXI

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 155

Publicado: 12/11/21 08:30

 

Nota Dos. La Disputa por la Autonomía Universitaria y las Universidades.

Será suficiente, consideramos, revisar las luchas que ocurren un poco antes del Congreso Universitario referido líneas arriba y del Debate Caso-Lombardo, así como algunas de las luchas posteriores al mismo, para darnos cuenta del papel central que ha jugado este principio en la naturaleza y carácter de los Movimientos Universitarios y Estudiantiles. Unos pocos años antes de dicho Congreso, entre los meses de mayo, junio y julio de 1929, un Movimiento Estudiantil impulsa una huelga que concluye, después de 68 días, con la “concesión” de la Autonomía Universitaria, a la Universidad Nacional, por parte del Presidente, en ese entonces, Emilio Portes Gil.

Desde ese entonces, otra arista en la lucha ideológica, política y económica se inserta de modo subrepticio en los Movimientos Universitarios y Estudiantiles. En 1929, Emilio Portes Gil, siendo Presidente Provisional de la República y estando investido de facultades extraordinarias, dicta una nueva ley, la Ley Orgánica de la Universidad.

La expedición de esta ley permitió a la Universidad Nacional poder organizarse de manera distinta a como lo había realizado hasta entonces, sin embargo seguía ligada al Estado. Pese a ello, en los considerandos de la misma ya se anunciaba un proceso progresivo de separación hasta llegar a una total privatización. Ello, como se sabe, nunca sucedió. La Ley expedida por Emilio Portes Gil no otorgaba autonomía plena a la Universidad, era más bien un documento de carácter reglamentario; en este texto se estipulaba, por ejemplo, cómo estaba organizado su gobierno, los requisitos y procedimientos para designar y remover autoridades, las atribuciones de éstas, empero nada más.

Ahora bien, el Movimiento Estudiantil de 1929 no tuvo como detonante la expedición de la Ley en comento, sino un hecho circunscrito a la vida universitaria; una disposición que el director de la Escuela de Jurisprudencia –así llamada la Facultad de Derecho-- quiso aplicar para que los alumnos presentaran tres exámenes escritos a lo largo del año en lugar de un examen oral anual.

Hasta el año de 1933 se expediría la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de México que, como se observa, le quitaba a la Universidad el carácter de nacional, lo cual representaba ir en contra

Pese a las limitaciones que pudieran observársele a esta Ley, lo que sí lograba era poner en manos de los propios universitarios el destino de su Universidad, sin intervención del Estado. Como también registra la historia, esta Ley entró en vigor el 9 de enero de 1933.

En el año de 1944, siendo Rector Alfonso Caso, presenta al Consejo Universitario el anteproyecto de Ley Orgánica el día 22 de noviembre y fue aprobado el 18 de diciembre del mismo año. Es realmente, en esta ley, en la cual se explicita la Autonomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, Autonomía que se expresa en cuatro aspectos: formas de gobierno, autodeterminación académica y científica, relación laboral con los trabajadores universitarios y autonomía financiera.

A partir de esta Ley Orgánica la Universidad Nacional Autónoma de México puede organizarse como lo estime conveniente, dentro de los lineamientos generales establecidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Empero, obligándose el Estado a cubrir un subsidio anual. En el aspecto académico, se contempla la libertad de cátedra, la organización libre de los estudiantes, la atribución de otorgar validez a los estudios que se realicen en otras Instituciones, la atribución para otorgar títulos, certificados y diplomas con validez nacional, la libre formulación de planes y programas de estudio e investigación y designación, en forma libre, de su personal académico.

De todo esto se desprende que la autonomía implica que en la docencia nadie puede imponer como norma una determinada ideología. Cabe recordar el debate entre Antonio Caso y Lombardo Toledano, cuando este último –acorde con el contexto ideológico y político de la época-- propugnaba por el pensamiento marxista como normativo en la Universidad. La libertad de cátedra prevaleció. Antonio Caso, como se aprecia, pese a todo, ganó políticamente.

Si toda esta trama quedara aquí, no cabe duda que el asunto estaría resuelto, sin embargo esta disputa sigue después de la década de los 40’s, disputa que además de contener el asunto de la Autonomía Universitaria, contempla, a su vez, la cuestión relativa al Carácter, Naturaleza y Misión de la Universidad. Seguir este proceso nos conduce inevitablemente a los Movimientos Estudiantiles de 1968 y 1971. Este par de Movimientos Sociales fue, la culminación de un largo proceso de luchas que mostraban el carácter nacional del conflicto, así como el carácter múltiple de los actores sociales que era reprimidos, uno tras otro, por el Estado y los diferentes gobiernos que lo encarnan.

En la senda de los Movimientos Sindicales cabe referir, tan sólo por ser los más emblemáticos, los que se expresaron a partir de 1958, como lo fueron los Movimientos Petrolero, Telegrafista, Magisterial y Ferrocarrilero; como se sabe perfectamente, todos estos Movimientos fueron brutalmente reprimidos, y sus dirigentes --entre ellos Othón Salazar, Iván García Solís y Demetrio Vallejo— fueron perseguidos y encarcelados. Lo mismo sucedió en el año de 1965 con el Movimiento de Médicos en la Ciudad de México. En tratándose de los Movimientos Campesinos, por ser los hechos más simbólicos, contemplamos la persecución del Jaramillismo en Morelos y el asesinato, en el año de 1962, de Rubén Jaramillo y su familia. En 1965, en Chihuahua, la represión a los campesinos provocó que un grupo de jóvenes, comandados por el Profesor Rural Arturo Gámiz y el Dr. Pablo Gómez, intentara tomar por asalto el Cuartel Madera en Chihuahua, hecho que da origen a los Movimientos Armados en México. Tómense en cuenta, esa misma década de los 60’s, que en Guerrero, la represión sistemática y cruenta a los Movimientos Campesinos, propició las condiciones favorables para el surgimiento de los Movimientos Armados de la Profesores Rurales Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos.

Si consideramos los nombres de los personajes más significativos de estos tres Movimientos Armados, hallaremos la otra pieza de los Movimientos Estudiantiles que no han sido parte estructural de los Movimientos Universitarios y que ha mantenido, desde sus orígenes en los años 20’s del siglo pasado, una lucha permanente; nos referimos aquí a las Escuelas Normales Rurales, a su organización –tan antigua como éstas--, la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) y al Movimiento Normalista y su relación estrecha con el Movimiento Magisterial.

Este era el contexto de un México Convulso que ahora sí, de manera imperceptible, introducía demandas de carácter extra-académico, extra-laboral, y extra-campesino a prácticamente todos los Movimientos Sociales; entre las demandas propias del Movimiento Estudiantil, más allá de la disputa por la Autonomía Universitaria, y nuevamente emergiendo con fuerza inusitada la cuestión relativa a la lucha ideológica y política en torno a la Naturaleza, Carácter y Misión de la Universidad y de los Movimientos Estudiantiles; nos referimos aquí a los siguientes puntos: a) Alto inmediato a la represión, b) Castigo a los responsables de los actos represivos, c) Desaparición de los cuerpos represivos, d) Derogación de las Leyes represivas y, e) Libertad inmediata e incondicional de todos los presos políticos.

Resultará evidente que la naturaleza de esta suerte de Movimientos Estudiantiles, en esta época, era ya, en los hechos, un tipo de Movimiento volcado hacia fuera de las propias universidades como estructuras sociales y un tipo de Movimiento que marcaba el evidente vínculo indisoluble entre las universidades, los Movimientos Universitarios, y los demás Movimientos Sociales que se expresaban en el México de la segunda mitad del siglo XX. Este fue el escenario del Movimiento Estudiantil Popular de 1968 que, como recordamos perfectamente, fue, otra vez, brutalmente reprimido y sus dirigentes, una vez más, encarcelados.

En el año de 1971, un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) se propuso “democratizar” la ley orgánica vigente en su institución; exigían paridad entre maestros y estudiantes en el Consejo Universitario, su máxima autoridad, así como una elección directa, individual y secreta, en la que participaran maestros y alumnos, para nombrar al rector y los directores de carrera. Pedían también el reconocimiento a los derechos laborales de los trabajadores y que el estado les destinara el 12 por ciento del total del presupuesto cada año fiscal. ¡¡¡Nada más, pero nada menos!!!8

En ese entonces el Ingeniero Héctor Ulises Leal era rector de la UANL; había sido reconocido por los alumnos desde enero de 1971, pero el gobierno del estado de Nuevo León lo reconoció hasta febrero del mismo año. El Rector estaba de acuerdo, junto con los alumnos, en la reforma de la ley orgánica, por lo que se convirtió en un gran aliado de este movimiento.

Para ser escuchados, los alumnos organizaron, junto con maestros y padres de familia, un gran Movimiento que buscaba reformar la ley orgánica. Su exigencia fue ignorada por el gobernador Eduardo Elizondo, quien antes de serlo, había sido rector de la universidad. En respuesta a la exigencia de mayor democracia universitaria, el gobierno estatal decidió castigar a los estudiantes disminuyendo drásticamente el subsidio con el que contaba la UANL. Al mismo tiempo, impuso una nueva ley orgánica.

Nuevamente, el gobernador impuso a un nuevo rector, al Coronel Arnulfo Treviño, por quien se depuso a Héctor Ulises Leal. Téngase en cuenta que ello significaba la militarización de la universidad. Este hecho condujo a los estudiantes y padres de familia a tomar la rectoría de la UANL, en protesta por la violación a la autonomía universitaria. El Gobernador, entonces, envió a la policía a desalojar las instalaciones tomadas y profirió amenazas de fuerza. Después de las amenazas, llegó el día de las aprehensiones: detuvieron a estudiantes y profesores, incluyendo al exrector Héctor Ulises Leal y al secretario general del sindicato. En respuesta, un grupo de jóvenes se organizó junto con los padres de familia en un mitin, luego disuelto por la policía, 100 estudiantes fueron llevados a prisión.

La represión del gobierno estatal en contra de los estudiantes que pedían mayor democracia en la universidad, seguía incrementando, pero el Movimiento Estudiantil en la UALN, en vez de declinar, tomaba fuerza. El gobierno federal, que era presidido por Luis Echeverría, intentando desactivar el Movimiento, renunció al gobernador Elizondo y nombró como interino a Luis M. Farías. En cuanto llegó éste, destituyó al rector militar y reconoció, nuevamente, a Héctor Ulises como rector de la UANL. Pese a ello, el problema de origen seguía latente: reformar la ley orgánica atendiendo a las demandas de los estudiantes de la UANL.

En ese contexto, nuevamente, los estudiantes de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional decidieron solidarizarse con los estudiantes regiomontanos, aun estando fresca una herida, la masacre del dos de octubre en Tlatelolco, en 1968. Los estudiantes movilizados ahora en torno a la defensa de la Autonomía de la UANL, decidieron marchar en la Ciudad de México el 10 de junio de 1971 demostrando su apoyo a la ley orgánica propuesta por estudiantes de Nuevo León y su oposición a la reforma educativa de Echeverría, exigiendo también la democratización de la enseñanza, la democracia sindical y la libertad de presos políticos. Otra vez, las dos cuestiones que hemos venido tratando, aparecen como el Nudo Gordiano de los Movimientos Estudiantiles y Universitarios.

Como bien se sabe, el resultado fue, de nueva cuenta, una cruenta represión, asesinatos de estudiantes y nuevos presos políticos. Para muchos jóvenes de aquellos años y que hubieron participado en los grandes Movimientos Estudiantiles, Universitarios y de Trabajadores y Campesinos, les parecía que las vías institucionales para llegar a acuerdos y a democratizar el país se habían agotado. Entonces, algunos estudiantes que buscaban la libertad y la democracia decidieron capacitarse en las armas de fuego y formar grupos guerrilleros que continuarán la lucha en contra del Estado que los había reprimido en demasiadas ocasiones.

La disputa no cesa en este momento pues de manera elocuente, en estos grandes periodos y Movimientos se cruzó una tercera cuestión; a saber: La gratuidad y la cobertura de la educación superior.

Gratuidad de la Educación Superior y Cobertura Universal.

Antes de proponer el análisis correspondiente presentaremos una breve, muy breve, y sucinta historiografía de sucesos que ayudarán a comprender el tema a tratar.

En el año de 1922, el 15 de septiembre, se funda la Universidad Popular y se nombra como rector de ésta a Rodulfo Brito Foucher; como secretario a M. Pérez González y, como asesor, a Vicente Lombardo Toledano. El 21 de noviembre se Inauguran las Escuelas Normales Rurales de Actopan y Molango, en el estado de Hidalgo; San Juan del Río, en Durango; Tacámbaro, en Michoacán; Oxtepec, en Morelos, y Xocayucán, en Tlaxcala. En el año de 1926, el día 20 de noviembre, se abren las Escuelas Normales Rurales de Santa Lucía, en Durango; Mexe, en Hidalgo; de la Huerta, en Michoacán; Champusco, en Puebla; Salaíces, en Chihuahua; Escuela Agrícola del Estado de Tamaulipas; en Tamatán; la Escuela Central Agrícola de Tamaulipas; Los Ébanos, en el municipio de Jaumave; y Tenería, en el Estado de México. En el año de 1935 se constituye la FECSM. En 1936, el 8 de febrero se inaugura la Universidad Obrera de México. Ese mismo año se inaugura el IPN. En 1938 Surgen las Preparatorias Federales por Cooperación. En 1939, en el mes de enero, se creó la Escuela de Medicina Rural del Instituto Politécnico. En 1968, en febrero, ante la falta de cupo en las preparatorias de la UNAM, se creó la Preparatoria Popular en las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras. En 1971, el 26 de enero se aprueba el proyecto del CCH, durante el rectorado de Pablo González Casanova. En 1974 se fundan la ENEP de la UNAM, comenzando por Cuautitlán, y la Universidad Autónoma Metropolitana. En 1975 se crean las ENEP Aragón, Iztacala y Acatlán.

Téngase presente que la UNAM, de 1967 a 1972, pasó de 47 mil a 80 mil estudiantes.

Como podemos apreciar, con base en esta apretada síntesis, podemos considerar las premisas siguientes:

• México es una nación en extensión y dimensiones enorme; ello supone que no existiría ninguna institución de educación superior, de carácter nacional, que pudiese atender satisfactoriamente las aspiraciones de los jóvenes que deseen ingresar, no tendría la cobertura en términos de una diversidad de programas educativos que cubrieran las necesidades del país, ni atendería a todas las entidades y regiones con su diversidad cultural y lingüística.

• A lo largo del siglo XX socioeconómicamente hablando, nuestro país ha mostrado un desarrollo regional desigual y diferenciado, de modo que diversos flujos migratorios, desarrollo de los sectores económicos regionales, distribución poblacional por regiones, así como las necesidades de producción de competencias profesionales; bajo tales circunstancias, los orígenes y desarrollo de los sistemas de educación superior regionalizados han cursado, del mismo modo, de manera desigual y diferenciada.

• A lo largo del siglo XX, en nuestra nación y, muy particularmente en las diferentes entidades federativas, el desarrollo de la Educación Media Superior y Superior siempre –independientemente de las diferencias que pudieran encontrase entre uno u otro estado—ha mostrado muy por debajo de las aspiraciones de los jóvenes y muy por debajo de la demanda de ingreso.

• Evidenciada la contradicción entre demanda educativa y su contraparte, la oferta de la misma, a lo largo del siglo XX, en diferentes entidades federativas, en diferentes momentos históricos y, en diferentes sistemas o subsistemas educativos, se han expresado Movimientos Estudiantiles o Universitarios, cuando no de carácter Popular, bajo la demanda inmediata de incremento de matrículas de ingreso a los mismos sistemas o subsistemas educativos, de ampliación de la cobertura educativa y, de la mano de éstas demandas, una tercera, la gratuidad de la Educación Media Superior y Superior.

• Y no podría omitirse en este conjunto de premisas, la lucha de las propias Universidades, sea mediante Movimientos Estudiantiles, Sindicales, en fin, Universitarios, bajo la demanda de incremento al presupuesto que tanto la Federación, como los gobiernos estatales o municipales, aportan a las Universidades; de otro modo no podrían crecer ni diversificarse; de otra manera no se podría incrementar la oferta educativa, el número de matrículas, ni hacer gratuita la educación de carácter pública.

Este contexto es el que envuelve, históricamente hablando, los diversos Movimientos de Estudiantes Normalistas, de Estudiantes Normalistas Rurales y de Universitarios que se expresaron a lo largo del siglo pasado en Guerrero, Michoacán. Sinaloa, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Oaxaca, Morelos y, desde luego, la Ciudad de México. Este contexto, también, nos permite comprender el surgimiento, desde antes de cumplirse la primera mitad del siglo XX, las Escuelas Preparatorias Federales por Cooperación (PREFECO) y, a partir de las décadas de 1969-1970, el surgimiento de las Preparatorias Populares -tanto en la Ciudad de México como en Guerrero-, de los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) –en la UNAM--, Colegios de Bachilleres (ColBach), Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP), etc., para el caso de la Educación Media Superior.

Tratándose de la Educación Superior, se comprende también, el surgimiento de las Escuelas Nacionales de Estudios Profesionales de la UNAM –originalmente denominadas ENEP y hoy llamadas Facultades de Estudios Superiores (FES)--.

Pese a ello, el problema sigue sin resolverse y, más bien, parece crecer explosivamente.

Este contexto, en fin, es el que nos permite comprender y explicar los diversos Movimientos de Rechazados que, desde la década de los 70’s del siglo pasado se expresaron en la Ciudad de México, así como en otras regiones del país.

Ahora bien, considerando que esta panorámica nos permite prever un entorno explosivo a este respecto en la próxima convocatoria nacional y regional, adicionando a ello la necesaria demanda de mayor presupuesto para atender la demanda educativa de las jóvenes generaciones que pujan por ingresar a nuestras Instituciones de Educación Superior, y asumiendo que ni la Universidad ni las Administración que hoy la conduce pueden permanecer ajenas a esta problemática social, por haber asumido su Responsabilidad Social con las necesidades más ingentes de nuestros Pueblos y Comunidades, no cabe duda de ello, hoy debemos caminar al lado de los jóvenes, para atender su justa demanda de acceso a la Educación Media Superior y Superior.

Bajo la luz de estas referencias y datos parece saludable ampliar la discusión dentro de las propias universidades sobre la naturaleza, misión o visión de las mismas para los próximos decenios, pero, ello es esencial decirlo, debe ser la propia comunidad universitaria la que discuta, reflexione y determine su rumbo bajo principios claros de naturaleza ética, jurídica y política con una responsabilidad social irrenunciable.