Masiosare agencia de noticias

Masiosare
Personas con discapacidad en imagen de archivo - Foto: Especial

El Camino de la vida: Discapacidad

Notas necesarias para precisas qué es la discapacidad; en el marco del 3 de diciembre, en el que se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 109

Publicado: 07/12/21 11:50

 

Introito. Por Acuerdo de la Asamblea General de las Naciones Unidas (1992), cada día 03 de diciembre de cada año, a partir de esa fecha, se conmemora mundialmente el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

El propósito de tal acuerdo consistió en la promoción de “los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural”.

No ha sido, naturalmente, este instrumento político el único que ha promovido la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con dicho fin y dirigido a tal sector de la sociedad; asimismo, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006), destacó la impostergable necesidad de diseñar y operar Programas de Políticas Públicas que propicien las condiciones favorables para que las personas con discapacidad y sus familias ejerzan, sin restricción alguna, sus derechos y, a su vez, tengan una participación plena de la vida social, política, económica y cultural.

Debo resaltar el hecho de que los citados Acuerdos y Convenciones son de una naturaleza no vinculante o exigible para los Estados-Nación que firman su adhesión a los mismos; es decir, que tales instrumentos políticos quedan bajo el rubro de su “aplicación progresiva” en función de las condiciones y recursos con los que cuenten las naciones firmantes. Si un Estado-Nación no cumple con ninguno de los acuerdos o compromisos asumidos, la ONU carece de recursos y procedimientos que hagan exigible su aplicación inmediata. Para la ONU únicamente serán exigibles los acuerdos militares y políticos que así convengan a las potencias que forman parte del Consejo de Seguridad y, muy particularmente, aquellos Estados que son miembros permanentes del mismo. El asunto de la discapacidad, entre otros de naturaleza social, económica o cultural no caben en la agenda de tal Consejo.

Para la conmemoración que se realizará este año la declaración oficial expresa: “La intención se centra en el empoderamiento (sic) de las personas con discapacidad para un desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible, como se pedía en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que se comprometa a ‘no dejar a nadie atrás’ y considera la discapacidad como una cuestión transversal en la implementación de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Bajo el manto de estas circunstancias es que las personas con discapacidad y sus familiares siguen encontrándose con diversas barreras que realmente dificultan, cuando no impiden, la real y efectiva inclusión al desarrollo y a la vida económica, social, política y cultural dentro de sus naciones y regiones.

Pero tratemos de explicar estas cuestiones.

¿Qué es la discapacidad? Desarrollar nuestras ideas esta ocasión demanda, ineludiblemente, iniciar con esta interrogante. Ello obedece al hecho de que ahora mismo, bajo el yugo de la “Era de la Peste”, las personas que se incluyen en este concepto se hallan, aún más, excluidas de los beneficios del desarrollo y, contra lo que pudiésemos imaginar, son receptoras directas de las consecuencias adversas que acarrea la epidemia y pandemia de covid-19, agravando más todavía su condición de exclusión.

Es claro que la utilización de la expresión “Personas con discapacidad”, per se, impone una significación que merece ser puesta en tela de juicio; veamos el porqué de esta afirmación.

La expresión asume el hecho de que la “Persona” es quien porta la “discapacidad”, por ende, la preposición “con” precisa irrefutablemente que la persona posee dicha cualidad.

La segunda cuestión que debe ser puesta en claro es que la condición de discapacidad deviene del hecho de que tal persona, desde su nacimiento, o posterior al mismo evento, adolece de una deficiencia física, sensorial o psicológica, transitoria o permanente. Es decir, que la condición de discapacidad derivará de la presencia de la deficiencia, o bien la discapacidad es consecuencia directa de la deficiencia o, más bien, la deficiencia es nombrada sinonímicamente como discapacidad.

Quizás, por ello mismo, se clasifican las discapacidades como sensoriales (ceguera, sordera, sordiceguera), motrices (secuelas neuromotoras postraumáticas, amputaciones, malformaciones congénitas del aparato locomotor o de las extremidades), intelectuales (Síndrome de Down, otros síndromes) o psicológicas (depresión, psicosis, otras). Esto es, discapacidad y deficiencias son equivalentes.

Bajo este criterio analítico me es permitido concluir que el concepto de discapacidad tiene una dominancia semántica de naturaleza neurobiológica, ello es evidente porque bajo esta representación la discapacidad, por asociarse causalmente con la deficiencia, tiene los rasgos suficientes y necesarios de un trastorno de origen neurobiológico.

Enseguida, por ser una condición que porta la “persona con” es, sin duda, un fenómeno de carácter personal o, cuando mucho, familiar; tanto la “persona con” como su familia, son quienes deberán afrontar con todos los recursos que posean las barreras o dificultades que frecuentemente aparecen durante su desarrollo y existencia.

Como puede comprenderse, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) expone en sus documentos, es sumamente necesario diferenciar nítidamente los conceptos de discapacidad y deficiencia. Mientras que la deficiencia se refiere a la condición neurobiológica que impone ciertas restricciones de naturaleza sensorial, motriz o intelectual, la noción de discapacidad refiere una condición que se muestra como resultado de la relación estrecha entre la condición de deficiencia de la persona con el conjunto de condiciones materiales de existencia —económicas, culturales, jurídicas, arquitectónicas, de acceso a la información, movilidad y transporte, laborales, etcétera—.

Conclusión. Si tratara de derivar un corolario de esta última afirmación, pudiérase decir que la discapacidad no es una condición que porta la “persona con” sino que es resultante de un conjunto de condiciones de naturaleza social que la hacen posible.

La discapacidad es una condición histórico-cultural que, consecuentemente, deberá ser afrontada con recursos de naturaleza sociocultural, socioeconómica y sociopolítica que ofrezca el Estado-Nación con base en programas de Políticas Públicas diseñadas e impulsadas por los gobiernos.

La discapacidad no es equivalente a la deficiencia, la discapacidad no es una condición que porta la “persona con”, ni es parte de la estructura y dinámica familiar. La discapacidad trasciende al individuo o a la familia.

Por ende, afrontar exitosamente la discapacidad demanda programas que se orienten hacia las condiciones materiales y culturales de existencia que la hacen posible.

No bastan políticas asistencialistas, altruistas o caritativas. No bastan becas económicas ni discursos engolados o reformas legislativas que carecen de mecanismos de exigibilidad.

El asunto de la atención a las personas con discapacidad demanda una responsabilidad social y voluntad política del Estado y gobierno.