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Grabado sobre Emiliano Zapata y Samir Flores, activista opositor a la termoeléctrica, asesinado el pasado 20 de febrero - Foto: Especial

Tiempos Modernos: Zapata Vive

El Zapatismo es más que Emiliano Zapata; es la organización de los pueblos para defender el territorio, es decir, el hábitat, y para construir la autonomía colectiva comunitaria

POR: Jaime Luis Brito, Visitas: 1403

Publicado: 08/08/19 09:38

 

En memoria de Samir Flores,

a casi ocho meses de su asesinato

 

Emiliano Zapata Salazar fue convertido en el Caudillo del Sur por el régimen postrevolucionario. Hasta donde se sabe, nunca quiso ser un héroe. Siempre buscó ser un buen ciudadano, para los tiempos, de su comunidad. Un buen día, los mayores de su comunidad, que peleaban por recuperar tierras que legítimamente les correspondían, cansados de que no les hicieran caso, convocaron a una asamblea en la que participaron los comuneros de entonces.

Los mayores hablaron claro: estamos cansados, es necesario que alguien más joven, con más fuerza siga esta lucha. La asamblea propuso a Miliano. El apoyo fue mayoritario. Zapata habló entonces. Aceptó tomar la bandera que su comunidad le estaba entregando, “sólo si me apoyan”. Y así lo hicieron. Para ese momento no estaba en sus planes levantarse en armas. La intención era tener una lucha pacífica en defensa del territorio.

Sin embargo, los vientos fueron llevando a Zapata, pero sobretodo a los pueblos surianos que a partir de su organización comunitaria y padeciendo los mismos problemas que Anenecuilco, decidieron levantarse en 1911. No es que Zapata haya soñado con construir un ejército. El Ejército Libertador del Sur eran los pueblos organizados que en 1915, después de la promulgación del Plan de Ayala, inventaron la Comuna Zapatista.

Un territorio amplio del centro de México se convirtió en territorio autónomo. Los zapatistas no sólo se organizaron para el reparto de tierras, la producción y la distribución de lo producido, además legislaron y se gobernaron de forma colectiva. La asamblea comunitaria fue en ese periodo la máxima autoridad en las leyes zapatistas y en los hechos.

Este logro histórico, que luego fue aplastado por los huertistas y luego por los carrancistas, representa una luz que guía los actuales movimientos antisistema en el mundo. Los pueblos y comunidades del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), legislaron en su territorio, se han organizado para la producción y la distribución. En fin, conocen la historia y por ello han sobrevivido estos 25 años.

Emiliano Zapata fue un congruente luchador comprometido con su tierra. Pero el Zapatismo es más que él. Es un modo de hacer las cosas. Es un modo de ver el mundo, de relacionarse con él. Es comprometerse con los intereses comunitarios locales, de la defensa del territorio, es decir, del ambiente, del hábitat, y con ello, una defensa de la autonomía.

Por eso es importante hoy recordar a Emiliano Zapata, es un buen día para refrendar que es la vía frente a un sistema rapaz que no sólo ha lleva a cabo una guerra contra la humanidad, sino contra el planeta mismo. ¡Zapata vive, la lucha sigue!, particularmente en Amilcingo, Huexca, Tepoztlán, Jantetelco, Ayala, Apatlaco, Hueyapan, y todos los pueblos del oriente; pero también en Tetlama, Xochicalco, Cuentepec, y los pueblos del surponiente.

Ayer la amenaza eran las haciendas, hoy la amenaza son las termoeléctricas, los gasoductos, las carretas, las mineras, los acueductos, los encantadores de serpientes vestidos de oveja y los mesías tropicales que hoy dicen una cosa y mañana otra.

#ZapataVive

#AguaSíTermoNo