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El Guasón, caracterizado por joaquin Phoenix - Foto: Especial

El Camino de la Vida: El no conoce a Dios…

Despedaza las críticas que pone al Guasón como una obra que aborda los males psicológicos, menos aún a los “outsiders”, que desde la periferia buscan cambiar el sistema; dice, provocador, el que no conoce a Dios a cualquier buey se le hinca

POR: J. Enrique Álvarez Alcántara, Visitas: 460

Publicado: 08/11/19 04:43

 

Introito. El martes, antes de dormir, leí una noticia que me dejó pasmado: “un grupo armado atacó a varias familias de la comunidad LeBarón, matando a diez personas, tres mujeres y siete niños”. Hoy, al levantarme, al confirmar la nota me enteré que no son diez lo muertos sino 12, habiendo buscado respuestas que me permitieran comprender ¿Por qué? ¿Por qué tres mujeres y nueve niños? ¿Por qué calcinar a varios de ellos?

Varias horas después de despertarme, no encuentro respuestas.

 

Sin embargo, sé muy bien, y bien lo sé –del verbo saber que no del verbo ser, en su modo imperativo—, que para algunos de quienes lean este breve texto parecerá más que provocador, soberbio o catártico; quizás, para otros, elicitará asombro y perplejidad, pues resta el valor que tiene nuestro objeto de análisis para ellos.

Una vez que hube escuchado y leído diversas opiniones, narrativas, reseñas, qué sé yo, en diferentes medios impresos o en “las redes sociales” sobre lo que aquí trato, y una vez que me percaté que la amplia mayoría de éstas se colocaban dentro de los elogios y amplias recomendaciones, pues expresaban sin tapujo alguno que la película “Joker” (el guasón), oscilaba entre “las obras maestras del cine”; se sostenía que ¡por fin! se trascendía el modelo de los “héroes” –a través de un anti-héroe—; que representaba una denuncia clara de los males que aquejan hoy a nuestra sociedad; que mostraba con harta nitidez el problema de la carencia de políticas públicas dirigidas a la población para enfrentar los problemas educativos, de salud, bienestar, seguridad, paz y justicia; en fin, que la ausencia de políticas públicas hacía la salud mental y sus consecuencias exponían a la sociedad en su conjunto a grandes problemas, como el del suceso que hoy enlutece al país.

Una vez que amigos, familiares y conocidos –entre ellos psicólogos, psiquíatras y neuropsicólogos— insistieron en que fuese a verla; no pude resistir más y, pese a mi reticencia, acudí a una sala de cine. Una vez concluida la película consideré que “el que no conoce a Dios a cualquier buey se le hinca”.

Primer movimiento. Leí y me dijeron que ésta mostraba una crítica implacable a los males que nos aquejan: 1) la ausencia de políticas públicas dirigidas a la salud, educación, seguridad y bienestar; 2) la falta de voluntad política para atender estas cuestiones; 3) la corrupción y la impunidad. Luego expresaron que, en tratándose de la salud mental, por omisión de los gobiernos, los trastornos en la salud mental y su falta de atención acarrean serios problemas sociales, sean esto individuales o colectivos; esto manifestaron, es evidente en la trama de la cinta.

Pues bien, para comenzar el análisis debo preguntar: ¿Cuáles son los males que aquejan a nuestra sociedad?

Indubitablemente la naturaleza y carácter del modo de producción y reproducción de las condiciones materias e ideales de existencia capitalista, en su fase imperialista, con sus políticas neoliberales son reconocidas hoy como el Nudo Gordiano de la Caja de Pandora que dejó salir todas las calamidades. Este modo de producción capitalista ha favorecido hasta niveles éticamente inadmisibles las relaciones de dominio-subordinación entre las diferentes naciones del orbe y ha determinado una forma de relación política de tipo centro-periferia que perpetua la existencia de núcleos de riqueza y poder extremos y minúsculos; mientras que, a la inversa, la inmensa mayoría de naciones y poblaciones son arrojadas a la miseria insoportable e inadmisible.

Para asegurar el control de las naciones subordinadas los grupos dominantes disponen de dos mecanismos e instrumentos: a) la industria militar para imponer por la fuerza su dominio, y b) los gobiernos subordinados se encargan de instrumentar las políticas neoliberales y administrar los ejércitos para reprimir cualquier intento de transformación. A cambio, los operadores de estas políticas obtienen beneficios que les permiten enriquecerse, mantener la corrupción e impunidad, replicando las relaciones de dominio-subordinación dentro de sus naciones y, claro está, que nada de esto se muestra en la película de “Joker” o “Guasón”, más aún, ni siquiera se insinúa. Claro tengo que no era éste el propósito del directo ni del guion.

Segundo movimiento. Sobre cuestiones de salud mental que “justifican” o “explican” los orígenes y el desarrollo de personajes como “Joker”; antisociales, psicópatas, sociópatas, con “trastornos de salud mental” (menospreciados por los gobiernos de las relaciones de dominio-subordinación), con trastornos neurológicos (sin decir cuáles), acarrean, al combinarse con las condiciones de pobreza, frustración, desesperanza, abandono, y más, problemas psicosociales tales como las grandes protestas en Ciudad Gótica, violencia, homicidios, anarquía y, finalmente, la erección de “lideres” –anti-héroes— sin una idea de futuro, sin proyectos sociales colectivos y consensados, sin previsión, sin perspectiva… bajo ésta trama, tampoco lo dudo, se psicologiza y psicopatologiza una fenomenología que es de naturaleza socio-política, reduciendo estas circunstancias al absurdo de una tesis tal como: “Si se atendieran tempranamente los problemas de salud mental, mediante diagnósticos precoces e intervenciones terapéuticas, estos sucesos se evitarían”.

Por ello sostengo que tampoco aborda esta problemática específica. No era, considero, el propósito del director ni del guion.

Tercer movimiento. “El que no conoce a Dios a cualquier buey se le hinca”. Hoy, nuestra América Latina, en Ecuador, Haití o Chile da muestras que la cuestión en nada se asemeja a “Joker”. No son grupo de personas sin rumbo y sin dirección siguiendo y erigiendo a un psicópata o sociópata como “líder” hacía la nada. No son grupos de personas realizando actos violentos de naturaleza catártica. Son, sin duda alguna, los excluidos por las políticas capitalistas neoliberales que se revelan contra estos. 

Estos eventos en nada se parecen a lo visto en “Joker”.

Cuarto movimiento. El despreciable asesinato de la familia LeBarón hace apenas unas horas, tampoco puede explicarse con estrategias psicopatologizantes o psicologizantes; es momento ya de reconocer que las reflexiones deben orientarse hacía la política económica y social de los gobiernos que dicen gobernar nuestras naciones, pero que deshacen en sus manos.

Finale. Hubo un vez un tal Luis Buñuel que en el año de 1950 dirigió en México la película Los Olvidados; en 1979, Miguel Litín, chileno, dirigió la película El Chacal del Nahueltoro; sobre salud mental y psiquiatría, en el año de 1975, Milos Forman dirigió, con Jack Nicholson como actor central (que también representó al Guasón, notablemente actuada y magistralmente tratada), One Flew Over Cuckoo`s Nest (atrapados sin salida); en el año de 1986, Elíseo Subiela, argentino, dirigió Hombre Mirando a Sudeste; en el año 2019, Daniel Sánchez Arévalo dirigió la película Diecisiete. Todas muestran, mucho mejor que Joker o Guasón lo que le atribuyen; por ello concluyó diciendo: “El que no conoce a Dios a cualquier buey se le hinca”.