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María Elena Ávila Guerrero y Jesús Alejandro Vera Jiménez - Foto: Especial

Cuando sea demasiado tarde… Jesús Alejandro Vera Jiménez y María Elena Ávila Guerrero

El texto fue escrito la tarde del viernes 15 de noviembre, antes de que se diera a conocer el rescate de los dos académicos secuestrados el miércoles anterior; el autor consideró que debería ser publicado tal cual

POR: Gabriel Dorante Argandar, Visitas: 816

Publicado: 16/11/19 01:17

 

Esta semana se cumplieron dos años de la comparecencia que tuvo Alejandro en el juzgado, cuando éste todavía estaba en la calle Morrow. Sobre la medianoche varios de nosotros formamos una valla humana para impedir que las patrullas pudieran interceptar la camioneta en la que viajaban Alejandro y Mariel. Por estas fechas comenzó ese periodo en el que no se supo de ellos por varias semanas, periodo que culminó con la dimisión de Alejandro como Rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Alejandro, Mariel y sus familias vivieron la más cruel y despiadada persecución política que he visto en mi vida. Sus vidas estuvieron en peligro, las vidas de sus familias estuvieron en peligro. El entonces desgobernador, Graco Ramírez (el pequeño), ese ser psicopático, despiadado, infecto e inmundo, buscó a toda costa doblar a Alejandro para que le permitiera tener acceso al presupuesto de la Universidad. Al final, después de haber tenido que pisar la cárcel en calidad de preso político (en pleno siglo XXI) y con el fin de permitir que la UAEM pudiera cerrar su año fiscal, Alejandro dimitió para perseguir la gubernatura del glorioso estado de Morelos.

 Henos aquí, dos años después. El voto no le favoreció a Alejandro y decidió declinar por Cuauhtémoc Blanco, y él le devolvió el favor dándole la Dirección de Ciencia y Tecnología del Estado de Morelos. Ya tiene tiempo que no hablo con Alejandro, ha estado muy ocupado con tal empresa y su servidor ha estado ocupado con las suyas en la Facultad de Psicología. Supe que renunció a Ciencia y Tecnología la semana pasada, pero desconozco cuál fue la coyuntura, o cuáles fueron sus razones. He mantenido contacto con María Elena debido a nuestra cercanía en la Facultad, pero ella ha hecho esfuerzos por mantener un perfil bajo y dedicarse a sus proyectos de investigación, sus clases y sus tesistas.

 ¿Dónde hiciste el doctorado? Fue la primera cosa que me dijo Alejandro en una reunión a la que me invitaron participar, para colaborar como metodólogo en un proyecto de investigación, por ahí de mayo de 2011. Yo jamás hubiera pensado que de esa reunión devendrían tantas cosas, tantos aprendizajes, tantas aventuras, tantos logros y tantas preocupaciones. Ya conocía sobre Psicología Comunitaria, pero con ellos aprendí el verdadero significado de colaboración, de generosidad, de una toma de decisiones más horizontal y con el bien común en mente. No comparto su religión, pero sí comparto sus valores, su ética y su compromiso con los estudiantes de la Facultad, de la Universidad, y del estado de Morelos. Durante un sexenio ellos fueron el pilar que sostuvo esta Máxima Casa de Estudios, y ha sido un honor y un privilegio poder observar y aprender a nivel cancha cómo se viven las cosas con pasión y entrega.

 Jesús Alejandro Vera Jiménez y María Elena Ávila Guerrero son un ejemplo a seguir para muchos de nosotros. Han sido parte de la formación de miles de individuos, estudiantes, profesores, académicos y administrativos. Si para el tiempo que se publique esta columna ya están de vuelta con nosotros, les doy la más cordial bienvenida y les manifiesto mi extrema preocupación por su bienestar. Si no han sido posible tal cosa, les ruego a aquellos que han ocasionado esta situación, nos los regresen con bien. Este país necesita más gente como ellos. Su guía, experiencia y espíritu nos son indispensables. Por favor, devuélvanoslos.