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El Balance semanal de Masiosare - Foto: Masiosare

La disputa por la agenda: balance del 24 al 30 de julio

El debate público debe enriquecerse, pues es la base de la democracia; lo que el autor ve en el debate de esta semana están la militarización, el "excedente de muertos" de la guerra, la discusión sobre el cubrebocas, y el caso Emilio Lozoya

POR: Carlos Garza Falla, Visitas: 615

Publicado: 31/07/20 01:14

 

“En democracia, se supone, el debate público no sólo hace aflorar las diferentes visiones y propuestas que existen en la sociedad; sino que puede ayudar a ilustrar la complejidad de los problemas que se afrontan y sus eventuales soluciones.” José Woldenberg.

La sentencia es el inicio del artículo El debate necesario, del exconsejero presidente del INE en El Universal del pasado 28 de julio del 2020, para acto seguido dejar en claro que hoy se acusa un profundo déficit al respecto que puede dañar de manera irreversible la viabilidad de un proyecto de nación incluyente, de un México - en el que como dicen los Zapatistas- donde quepan todos los Méxicos posibles.

Ilustra lo anterior un hecho que tuvo mínima resonancia en los medios de comunicación y es el Posicionamiento de Asamblea Oaxaqueña por la visita de AMLO, emitido precisamente cuando se encontraba de visita en esa entidad.

En ese documento podemos leer lo siguiente: “Viene usted señor presidente a nuestra casa, justo cuando más mujeres son asesinadas por el hecho de ser mujeres en el estado y en el país, justo cuando la violencia criminal se ensaña con lxs oaxaqueñxs; violencia criminal organizada al amparo del Estado mexicano en complicidad con las empresas transnacionales. Vemos que se apresta por enésima vez a promocionar sus megaproyectos, a inaugurar su otro tren, a vendernos su cuarta transformación.”

Denuncia que expresa desde territorio oaxaqueño un sentir de muchas mexicanas y mexicanos ubicados en diversos rincones de la geografía nacional, el de la impotencia frente a la inseguridad y la violencia y el de la exclusión en la definición del rumbo de la nación.

En ese mismo documento leemos también: “A quienes defienden la tierra el nuevo gobierno los has calificado de radicales de izquierda, sus palabras tienen consecuencias, por eso, decimos, Samir Vive.”

Y así como no se tiene oídos para escuchar a la Asamblea Oaxaqueña tal parece que solo se tiene oídos para que cada quien se escuche a sí mismo, estamos inmersos –dice Woldenberg- en “una alharaca de monólogos autosuficientes encerrados en sí mismos que solo generan descalificaciones que nublan la comprensión de los asuntos públicos, construye contendientes a modo, simplificando la complejidad y presagiando una espiral de desencuentros sin fin y una política conducida a ciegas o con la sagacidad del capricho”.

Temas sin duda para la reflexión pero que más temprano que tarde urgirán el que los ciudadanos nos organicemos para la acción.

En los días que comprende este balance, del 24 al 30 de julio, los temas que yo identifico en puja por hacerse un espacio en la agenda pública son:

• La militarización del país;

• El “excedente de muertos”;

• El affaire del cubrebocas;

• El caso Lozoya.

Al revisar medios y plataformas de comunicación, así como lo que desde el Gobierno de la Republica se “comunica” en las “mañaneras”, en las “vespertinas” y en alguna otra aparición pública de voceros gubernamentales, puede uno conformar un mapa conceptual de contenidos e intensidad de los mismos y recuperar sin duda reflexiones relevantes.

Inicio con el tema de la militarización del país. Es un tema que desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de la Republica ha rondado la agenda pública, a veces de manera muy intensa y en primer plano , otras menos intensas en segundo y hasta en tercer plano. En los días que nos ocupan su presencia ha sido intensa y de primer plano, la detono el propio Presidente de la Republica al hacer el anuncio de que serían las fuerzas armadas quienes se harían cargo de la administración de los puertos y aduanas del país en su visita a Manzanillo Colima el pasado viernes 17 de julio. De entonces al 24 de julio, mantuvo la tensión dramática presentándose como des-informado de la posible renuncia del Secretario de Comunicaciones y Transportes el Ing. Javier Jiménez Espirú dando píe a que se especulara que está estaba motivada precisamente por la militarización de la administración de Puertos y Aduanas del País.

Casualmente (y que quede claro que es una manera de decirlo porque a estas alturas del campeonato y en estas lides, es casi imposible que las casualidades existan) Jorge Zepeda Paterson publica en Sin Embargo un artículo que tituló AMLO y Ejercito: unromance peligroso, el cual no tiene desperdicio. Expurgo algunas ideas: “El Ejército lo ama y él ama al Ejército”; “las fuerzas armadas comparten plenamente la visión del Presidente porque en muchos sentidos también es la suya. Un acendrado nacionalismo, una perspectiva estatista de los asuntos públicos, una obsesión por la historia patria, una atención mayúscula a lo que pasa más allá de las ciudades, un contacto permanente con el pueblo y sus tradiciones”; “en suma, para bien o para mal, el Presidente es, como no sucedía en muchos años, el Presidente de las fuerzas armadas: es ‘su Presidente’. Pero también esto funciona al revés; por primera ocasión en muchas décadas el Ejército es el actor político más importante para Palacio Nacional”.

Casualmente (y usó la palabra con la misma advertencia anterior en su colaboración del 30/07/2020) que publica simultáneamente en Milenio y en El País , titulada ¿Porque AMLO es imbatible?, hasta ahora, desarrolla la tesis de que es posible que AMLO vaya perdiendo la narrativa pero “está venciendo en lo que concierne a la correlación de fuerzas”. Y en lo que se refiere al ejercito ilustra su tesis con el siguiente argumento: “A lo largo de muchas décadas, en México el Ejército ha sido leal al Poder Ejecutivo, sin importar el partido o la persona que lo ejerce. Sin embargo, en el caso de López Obrador la relación va más allá de una lealtad institucional. Las coincidencias están a la vista: origen social y geográfico, ideología y hasta giros del lenguaje son compartidos con el grueso de los soldados y sus oficiales. Las fuerzas armadas coinciden plenamente con la visión del Presidente porque en muchos sentidos también es la suya. Un acendrado nacionalismo, una perspectiva estatista de los asuntos públicos, una obsesión por la historia patria, una atención mayúscula a lo que pasa más allá de las ciudades, un contacto permanente con el pueblo y sus tradiciones. En muchos sentidos el Presidente, es ‘su residente’ por vez primera en muchos sexenios. Consecuentemente, los militares han terminado por convertirse en su brazo derecho, el sector que goza de su confianza para ocuparse de todo aquello que no puede fallar, trátese de la construcción de sucursales bancarias, aeropuerto o tren, o de la distribución de medicinas, libros de texto y dinero de los programas sociales, administración de aduanas y puertos o limpieza del sargazo en las playas. Además, claro, de la seguridad pública, incluyendo el control de la Guardia Nacional.”

Ciertamente hay otras muchas voces que se han ocupado del tema, Ricardo Raphael, Marcela Gómez Zalce, el colectivo #Seguridadsinguerra, Ernesto López Portillo y es mucho lo que se debe debatir, pues en materia de verdad, justicia y paz , las fuerzas armadas nos deben muchas explicaciones y ni con la ayuda de AMLO podrán darle vuelta a esa páginas de la historia que los señalan como contumaces violadores de Derechos Humanos.

Cierro recomendando la lectura del artículo de Fernando Escalante: Un soldado en cada hijo, publicado en Milenio el pasado 29/07/2020 el cual sin duda, puede enriquecer el debate.

 

El “excedente de muertos”

 

El sábado 24 de julio en la conferencia vespertina, en ausencia de Hugo López-Gatell, Ruy López Ridaura, director del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, presentó los resultados del estudio de la estimación de muertes excedentes en 20 estados de la Republica el cual arrojo un porcentaje de 54.5 por ciento de exceso de mortalidad en el periodo de la semana 12 a la semana 26, se trató sin duda de un intento de control de daños toda vez que la numeralia ofrecida día a día por López-Gatell había queda totalmente desacreditada después de que distintos matemáticos mexicanos y algunos extranjeros habían puesto en evidencia las inconsistencias e incongruencias de lo que noche a noche se presenta.

Para conocer un poco más lo que revelan esos datos recomiendo lean el artículo de Raúl Rojas que apareció en el periódico El Universal el día 28 de julio del 2020 bajo el título: México tiene 165 mil muertes por covid calcula científico, así mismo si a alguien le interesa la presentación que utilizó esa noche López Ridaura solicítenosla vía correo electrónico y con gusto se las hacemos llegar.

En términos de la disputa por definir la agenda pública creo que este asunto en particular el de la numeralia deja muchas lecciones, entre las principales menciono dos: siempre tarde o temprano la verdad se impondrá a los encubrimientos ideológico políticos, y la segunda que en México hay destacados científicos que no se dejan intimidar por el poder, su compromiso es con la verdad y con el que esta esté en verdad al servicio de la gente. Ellos saben quiénes son y no es necesario mencionarlos.

Lo que si llama la atención es que hasta hoy todo sugiere que habiendo cubierto el expediente, de aceptar que efectivamente había una cifra que no cuadraba, el tema no se ha vuelto a tocar. Seguramente se volverá a tocar cuando alguno de esos medios de comunicación que tanto molestan a López-Gatell le de voz a alguno de los científicos referidos y tengan que salir a controlar daños.

 

El affaire del cubrebocas

 

No sé ustedes amigos lectores como lo vean, yo me quedo con la impresión de que el affaire del cubrebocas es un caso para Ripley y que analizarlo con detenimiento, cosa que solo enunciaremos en este momento, puede aportar muchos elementos de la forma inadecuada en la que se ha manejado la atención a la pandemia por parte de las autoridades mexicanas sobre todo en lo que se refiere a una política clara de comunicación.

Dejo aquí para solaz y esparcimiento de quien así lo deseé seis artículos de este tour de forcé en el que algún tipo de fijación psicológica de quien hoy gobierna México y de quien le hace segunda en este caso específico, el Dr. López Gatell, les impide taparse la boca. ¿Tendrá que ver la incontinencia verbal que padecen? (Todos los artículos aportan mucho, en particular recomiendo el de Federico Arreola).

Los bocazas y el tapabocas de Jorge Javier Romero.

Tapabocas: la ideologización de un trapito de Diego Petersen Farah.

Científicamente demostrado de Ricardo Becerra.

¡No al espejo Blanca Nieves! Debe Gatell imitar a Sheibaum y exigir a AMLO el cubrebocas de Federico Arreola.

El Presidente, la Biblia y el cubrebocas de Carlos Martínez García.

El mensaje importa. Usemoscubrebocas de Agustín Castilla.

 

El caso Lozoya

 

Al día de hoy se confirma lo que se ha dicho desde el principio, su manejo está concebido como una teleserie de largo aliento, lo visto hasta hoy deja más preguntas que certezas, así como la sospecha fondada de que la apuesta es al espectáculo no a la justicia.

Sugiero seguirle a Epigmenio Ibarra la pista, sostengo la hipótesis de que es el guionista estrella de la esta teleserie, basta leerlo semana a semana en su colaboración en Milenio.

En conclusión, la disputa por la agenda mediática en el periodo del 24 al 30 de julio, fue intensa y voluminosa, sin embargo, una vez más dejo de lado a los seres humanos concretos con su dolor y sus sufrimientos con sus medios e incertidumbres y se regodeo en el protagonismo frívolo de quienes hoy debería estar convocando a todos los actores sociales a hacernos cargo fraternal y solidariamente del dolor de quienes sufren y de la incertidumbre del mañana que queremos y podemos conquistar.

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