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El proceso electoral en Morelos iniciará con 12 partidos políticos, pero el reto sigue siendo la renovación de la clase política. - Foto: Archivo

Tiempos Modernos: 12 partidos y las mismas caras

El proceso electoral 2026-2027 arrancará con 12 partidos políticos y un financiamiento público superior a los 115 millones de pesos. Sin embargo, detrás de la aparente pluralidad persisten los mismos liderazgos y estructuras de siempre.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 88

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Morelos está a punto de arrancar su proceso electoral 2026–2027 y el panorama es tan amplio como predecible: 12 partidos políticos, un financiamiento público de 115.7 millones de pesos, un calendario que se aprobará en agosto y una carrera electoral que promete fragmentación, ruido y saturación. Pero detrás de esa aparente pluralidad hay una verdad que se repite cada tres años: las dirigencias son las mismas de siempre, solo que ahora traen otro color, otro logo y otro discurso reciclado.

La historia viene de lejos. En Morelos, los partidos políticos no se renuevan: se reciclan. Cambian de nombre, de registro, de imagen, pero no de operadores. Los mismos liderazgos que hace seis años estaban en un partido, hoy están en otro. Los que hace tres años juraban lealtad a una fuerza política, hoy encabezan otra. Y los que perdieron registro reaparecen bajo un nuevo membrete, como si la política fuera un juego de disfraces.

El mapa político: 12 partidos, pero no 12 proyectos

El Impepac aprobó la redistribución del financiamiento público: 115,780,744.17 pesos para actividades ordinarias. De ese monto, un 2% —unos 5.7 millones— se destina a partidos sin representación en el Congreso, para garantizar “condiciones mínimas de competencia”.

La lista es larga:

Partidos nacionales: PAN, PRI, PVEM, PT, MC, Morena, PAZ, Somos México. Partidos locales: Nueva Alianza Morelos, Morelos Progresa, PRD Morelos, Bienestar Ciudadano.

Doce partidos. Doce logos. Doce colores. Pero, en realidad, los mismos liderazgos moviéndose de un cascarón a otro.

El presupuesto millonario: la industria electoral morelense

Cada proceso electoral en Morelos activa una maquinaria que ya conocemos:

  • oficinas rentadas,
  • espectaculares,
  • nóminas partidistas,
  • operadores reciclados,
  • precampañas disfrazadas,
  • estructuras que se activan solo en temporada electoral.

El financiamiento público es el combustible. Los partidos locales —que deben superar el 3% para sobrevivir— se convierten en empresas electorales que dependen del presupuesto para existir. Y los partidos nacionales operan como franquicias donde las dirigencias locales se reparten candidaturas, recursos y negociaciones.

La pluralidad es aparente. La industria es real.

Las dirigencias: los mismos de siempre, con otro color

En Morelos, los liderazgos partidistas no desaparecen: migran.

Los vemos cada ciclo electoral:

  • El dirigente que antes encabezaba un partido local, hoy aparece en uno nacional.
  • El operador que hace tres años defendía un proyecto, hoy defiende otro.
  • El grupo que perdió registro reaparece bajo otro nombre.
  • Las mismas familias políticas ocupan las mismas posiciones, solo que con otro logo.

La política morelense no se renueva: se recicla.

Y el financiamiento público garantiza que ese reciclaje sea rentable.

La fragmentación: 12 partidos para dividir el voto, no para representar a la ciudadanía

La presencia de 12 partidos no significa mayor representación. Significa mayor fragmentación.

Los partidos nuevos buscan alianzas tempranas. Los partidos locales buscan sobrevivir. Los partidos nacionales buscan mantener cuotas. Y el Impepac enfrenta presión presupuestal para fiscalizar a todos.

La elección será competida, sí. Pero también saturada, dispersa y profundamente desigual.

El contexto: una elección en medio de la crisis de seguridad

El proceso electoral coincide con:

  • el Plan Cuautla,
  • la narrativa de “nueva era”,
  • la presión por pacificar la zona oriente,
  • la vigilancia sobre el uso electoral de programas sociales.

Mientras el Estado intenta reconstruir territorios capturados por el crimen, los partidos se preparan para competir con las mismas estructuras que han gobernado —y fallado— durante años.

Conclusión: muchos partidos, mucho dinero… y las mismas manos

Morelos tendrá 12 partidos en la boleta. Tendrá 115 millones de pesos en financiamiento. Tendrá candidaturas independientes. Tendrá un calendario electoral lleno de fechas, fiscalización y ruido.

Pero lo que no tendrá —al menos por ahora— es renovación real.

Porque detrás de cada logo nuevo hay un dirigente viejo. Detrás de cada color nuevo hay una estructura conocida. Detrás de cada partido nuevo hay una historia repetida.

Morelos no tiene 12 proyectos políticos. Tiene 12 versiones del mismo sistema, sostenido por un presupuesto millonario y por dirigencias que han aprendido a sobrevivir cambiando de piel, pero no de prácticas.

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