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Margarita González Saravia cumple dos años al frente del Gobierno de Morelos, periodo marcado por obras de infraestructura, programas sociales y una estrategia de coordinación con el Gobierno federal, pero también por pendientes en seguridad y gobernanza. - Foto: Archivo

Tiempos Modernos: Dos años de Margarita en Morelos

A dos años de gobierno, reviso los avances de Margarita González Saravia en infraestructura, salud, educación y programas sociales, así como los retos que permanecen en seguridad, gobernanza y desarrollo.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 91

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Dos años después de haber asumido la gubernatura, Margarita González Saravia llega a un punto de inflexión: el momento en que los logros deben sostenerse y los pendientes ya no pueden postergarse. Su administración ha insistido en que Morelos vive el “segundo piso” de la transformación, alineado con el proyecto federal de Claudia Sheinbaum. Y es cierto: en estos primeros dos años, la gobernadora ha logrado articular una agenda de infraestructura, salud, educación y programas sociales que, por primera vez en mucho tiempo, coloca a Morelos dentro de las prioridades nacionales.

Pero también es cierto que el estado enfrenta desafíos profundos —especialmente en materia de seguridad— que no se resuelven con alineación política ni con obras visibles. La transformación avanza, sí, pero también se enfrenta a la realidad más dura del territorio.

La obra pública como columna vertebral

El gobierno de González Saravia ha apostado por un modelo de desarrollo basado en infraestructura estratégica. No se trata solo de carreteras o edificios: se trata de proyectos que buscan conectar regiones, mejorar servicios y reconstruir capacidades estatales.

Entre las obras más relevantes destacan:

  • Circuito Tierra y Libertad, pensado para mejorar movilidad y desarrollo regional.
  • Rutas de evacuación del Popocatépetl, una deuda histórica con las comunidades cercanas al volcán.
  • Proyectos hidroagrícolas del Distrito de Riego 016, esenciales para el campo morelense.
  • Rehabilitación del Hospital General Carlos Calero.
  • Construcción del Hospital General IMSS-Bienestar en Jiutepec.
  • Nuevo Hospital General de Zona del IMSS, que ampliará la capacidad de atención.

Estas obras no solo representan inversión: representan presencia del Estado en un territorio donde, durante años, la ausencia institucional fue la norma.

Educación y vivienda: ampliar el piso de derechos

En educación, el gobierno ha impulsado una expansión inédita:

  • Universidad Rosario Castellanos en Chinameca, un proyecto que busca descentralizar la educación superior.
  • 15 nuevas preparatorias, que responden a la demanda creciente de jóvenes.
  • 27 canchas de fútbol, parte de una estrategia de infraestructura comunitaria.

En vivienda, los números también son significativos:

  • 5,750 viviendas entregadas.
  • 2,300 escrituraciones, que dan certeza jurídica a familias que esperaron décadas.

La lógica es clara: ampliar derechos, fortalecer comunidades y generar condiciones para que la juventud morelense tenga alternativas reales.

Programas sociales: el rostro comunitario del gobierno

La administración ha impulsado programas propios que buscan atender desigualdades específicas:

  • Corazón de Mujer, dirigido a mujeres en situación de vulnerabilidad.
  • Apoyo a personas con discapacidad.
  • Caravanas del Pueblo: Territorios de Paz y Buen Vivir, que llevan servicios a zonas marginadas.
  • Próximo programa de subsidio al transporte para estudiantes, una demanda histórica.

A esto se suma que cerca de 400 mil personas reciben apoyos federales del Bienestar en Morelos, lo que complementa la política social estatal.

Seguridad: el reto que define todo lo demás

Aquí está el punto crítico. La gobernadora ha mantenido coordinación con Guardia Nacional, Sedena, Marina y el Gabinete de Seguridad Nacional. Ha participado en mesas, ha reforzado presencia y ha insistido en la estrategia federal.

Pero la realidad es que Morelos sigue enfrentando una crisis de violencia estructural:

  • Homicidios dolosos en niveles preocupantes.
  • Extorsión que golpea a comerciantes y familias.
  • Disputas criminales en regiones como Cuautla, Cuernavaca, Jiutepec y el sur poniente.
  • Casos de alto impacto que involucran a jóvenes y estudiantes.

La transformación no puede consolidarse mientras la violencia siga marcando la vida cotidiana. Y este es, sin duda, el desafío más grande de la gobernadora.

Gobernanza: el territorio que conoce, pero que exige más

Margarita González Saravia llegó al gobierno con una ventaja: conoce el territorio. Conoce liderazgos, comunidades, organizaciones. Durante el primer año, esa cercanía funcionó como un puente político. Pero después de su primer informe, la relación con algunos actores se tensó. La gobernanza, que parecía sólida, mostró grietas.

Reconstruir confianzas, articular agendas y evitar que la política local se fragmente será clave para sostener cualquier proyecto de transformación.

Los retos que vienen

Los próximos años definirán si la transformación en Morelos se consolida o se queda en promesa. Los retos son claros:

  • Seguridad pública: reducir violencia, fortalecer policías municipales, mejorar inteligencia y acelerar investigaciones.
  • Gobernanza territorial: recomponer relaciones con liderazgos comunitarios y municipales.
  • Movilidad y transporte: garantizar el subsidio estudiantil y mejorar rutas.
  • Salud: consolidar los nuevos hospitales y mejorar atención primaria.
  • Educación: asegurar operación plena de nuevas preparatorias y universidades.
  • Desarrollo económico: atraer inversión y fortalecer el campo.

La gobernadora ha construido bases importantes. Pero ahora viene la parte más difícil: convertir esas bases en resultados que se sientan en la vida diaria de la gente.

La transformación avanza. El reto es que también se sienta.

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