Masiosare agencia de noticias

La movilización del Partido del Trabajo en Cuernavaca generó bloqueos y afectaciones viales; el episodio ocurre en el contexto de la disputa política rumbo a 2027. - Foto: Especial

Tiempos Modernos: El PT y el chantaje político

La movilización del PT en Cuernavaca es cuestionada por Jaime Luis Brito como una expresión de presión política, más allá de las demandas sociales planteadas por sus participantes.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 105

Compartir la nota por:

Este miércoles, Cuernavaca no fue colapsada por grupos sociales inconformes, más bien fue tomada como rehén de intereses políticos, económicos e, incluso, inconfesables, del Partido del Trabajo (PT). Los hechos se hacen en plena ruta hacia 2027. Y lo hizo porque puede.

La narrativa oficial del PT habla de “demandas sociales”: medicamentos, infraestructura, seguridad, educación. Reclamos que parecen ser legítimos, sí. Pero el método elegido —bloquear accesos, cerrar avenidas, paralizar la ciudad, impedir el tránsito, presionar al gobierno estatal con miles de personas— revela otra cosa: esto no fue protesta social, fue una demostración de que puede convertir la ciudad en un infierno. El chantaje como forma de relación política.

El PT no exige: presiona. No protesta: condiciona. No dialoga: bloquea.

El cierre de Cuernavaca no fue espontáneo. Fue organizado, convocado, estructurado. Fue una demostración de fuerza en un momento en que el PT disputa candidaturas con Morena a nivel nacional y busca reposicionarse en Morelos. El mensaje es claro: “Podemos paralizar la capital cuando queramos. Tómanos en cuenta.”

No es casualidad que varias de las figuras presentes en los bloqueos busquen aparecer en las boletas de 2027. No es casualidad que el PT esté en plena pugna interna por espacios. No es casualidad que la protesta ocurra justo cuando se negocian candidaturas federales y locales. No es casualidad que el PT quiera demostrar que tiene estructura, gente y capacidad de presión.

Lo que sí es casualidad —y muy lamentable— es que la ciudadanía haya sido usada como moneda de cambio.

El chantaje político disfrazado de protesta

Detrás de esto está la eterna diputada local Tania Valentina Rodríguez Ruiz, quien sabe que bloquear Cuernavaca genera caos, afecta a miles de personas, paraliza la economía local, pone en riesgo a quienes necesitan llegar a hospitales, escuelas, trabajos. Sabe que la capital es el punto más sensible del estado. Y aun así lo hizo.

¿Por qué? Porque en la lógica del PT, el costo político lo paga la gente, pero el beneficio lo cobra el partido.

La protesta no fue contra el gobierno: fue contra la ciudadanía. El mensaje no fue para la gobernadora: fue para Morena. El objetivo no fue resolver demandas: fue mostrar fuerza.

Generar caos

Movilizar cientos de personas y cerrar la ciudad demuestra capacidad de organización. Pero eso no necesariamente se traduce en votos. La historia electoral de Morelos lo demuestra: el PT ha sido un partido pequeño, dependiente de alianzas, con presencia limitada y con resultados modestos.

El PT parece creer que mostrar músculo equivale a mostrar representatividad. Pero la ciudadanía no vota por quien la bloquea, paraliza, o la usa para presionar políticamente. La ciudadanía vota por quien le da soluciones, no por quien le complica la vida.

El contexto nacional

A nivel nacional, el PT disputa candidaturas con Morena. Quiere más diputaciones, más alcaldías, más posiciones. Y en Morelos, donde la competencia interna será intensa, el PT busca elevar su valor negociador. ¿Cómo? Mostrando que puede movilizar, que puede presionar, que puede incomodar.

El bloqueo de Cuernavaca fue un mensaje político, no una protesta social. Fue un acto de fuerza, no un acto de justicia. Fue un chantaje, no una demanda ciudadana.

Conclusión

Las "protestas" de ayer demostraron que pueden convertir la capital en un infierno. Pero no demuestran necesariamente que ganan elecciones. ¿Ocupará el PT ahora el lugar de las viejas organizaciones priístas que hicieron esto mismo antes para obtener beneficios económicos y políticos a cambio de protestar? ¿Será el nuevo esquirol de intereses inconfesables?

Lo último

También podría interesarte