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Operativos federales, alcaldes detenidos y gobiernos municipales bajo sospecha exhiben un fenómeno que académicos han documentado durante años: la captura de municipios por redes criminales. Morelos se convirtió en un ejemplo vivo de esa teoría. - Foto: Especial

𝐓𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨𝐬 𝐌𝐨𝐝𝐞𝐫𝐧𝐨𝐬: 𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐜𝐫𝐢𝐦𝐞𝐧 𝐜𝐚𝐩𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐢𝐩𝐢𝐨𝐬

os casos de Atlatlahucan, Yecapixtla, Cuautla, Temoac y Amacuzac reflejan cómo el crimen organizado infiltra gobiernos locales, controla policías, financia campañas y convierte ayuntamientos en estructuras de operación política y financiera.

Por: Jaime Luis Brito, Visitas: 74

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En *Votes, Drugs and Violence*, Guillermo Trejo y Sandra Ley explican con precisión quirúrgica cómo el crimen organizado no solo disputa territorios: captura municipios. No es metáfora. No es exageración. Es un proceso documentado: los grupos criminales infiltran gobiernos locales, cooptan policías municipales, financian campañas, imponen candidatos, controlan obra pública y usan los ayuntamientos como plataformas para expandir su poder.
 
Trejo y Ley lo llaman “captura subnacional del Estado”. Morelos, lamentablemente, es un caso de estudio perfecto. Los hechos recientes no son anomalías. Son síntomas.
 
Atlatlahucan, Yecapixtla, Cuautla: la captura en tiempo real
El Operativo Enjambre dejó al descubierto lo que en el libro aparece como patrón.
*Detención del alcalde de Atlatlahucan, acusado de vínculos con grupos criminales.
*Detención del exalcalde de Yecapixtla, por delitos relacionados con delincuencia organizada.
*Orden de aprehensión contra el alcalde de Cuautla, además de la detención de varios funcionarios municipales.
Trejo y Ley explican que los municipios son el eslabón más vulnerable del Estado mexicano: tienen recursos, control territorial, policías propias y poca supervisión. Justo ahí se incrustan las redes criminales.
Morelos confirma la teoría: los municipios no fueron infiltrados… fueron capturados.
 
Temoac: cuando el crimen no solo captura, sino gobierna
En noviembre de 2024, la tesorera municipal de Temoac, Andrea Angélica, fue detenida por presuntamente liderar la banda de Los Aparicio, fundada por su esposo, quien purga una condena en Puebla. Ella tomó el relevo. Posteriormente fue incorporada a la administración municipal. No era una funcionaria menor: manejaba recursos, nóminas, contratos y pagos.
El alcalde de aquel entonces afirmó que la decisión de colocarla en el cargo fue colectiva, prácticamente avalada por la comunidad. Sin embargo, la mujer fue liberada por la llamada puerta giratoria del Poder Judicial. En septiembre de 2025 fue detenida nuevamente. Durante el periodo entre ambas detenciones, el ayuntamiento cambió de administración.
El actual alcalde, ganador de la elección de 2024, resultó ser su yerno. ¿Todo queda en familia? No está claro. Lo cierto es que Valentín Lavín fue baleado a principios de este año y posteriormente decidió dejar el cargo.
Trejo y Ley describen este fenómeno como “cooptación vertical”: el crimen no solo compra funcionarios, sino que coloca a sus propios operadores dentro del gobierno.
Temoac no es un caso aislado. Es un ejemplo de cómo las redes criminales utilizan los municipios como centros de operación financiera y política.
 
Amacuzac: el caso que parece inventado, pero es real
El caso de Alfonso Miranda Gallegos es tan extremo que podría parecer ficción si no estuviera documentado en expedientes judiciales:
* Tío de Santiago Mazari “El Carrete”, líder de Los Rojos.
* Condenado a 82 años de prisión por delincuencia organizada y secuestro.
* Ganó la elección en 2018 para la alcaldía de Amacuzac desde la cárcel.
* Gobernó vía telefónica y a través de su hijo.
* Entregó obras desde prisión.
* Dio el Grito de Independencia desde su celda.
Trejo y Ley dedican un capítulo entero a explicar cómo los grupos criminales capturan municipios para gobernar desde dentro. Amacuzac es el ejemplo perfecto: no solo capturaron el municipio… lo administraron.
Morelos como laboratorio de la teoría
Si uno toma el libro de Trejo y Ley y lo coloca junto a los expedientes de Morelos, la coincidencia resulta inquietante.
* Financiamiento criminal de campañas.
* Cooptación de funcionarios clave.
* Control de policías municipales.
* Uso del ayuntamiento para lavar dinero.
* Imposición de candidatos.
* Gobiernos paralelos operando desde prisión.
* Violencia selectiva para disciplinar a actores políticos.
 
Morelos no es excepción. Es manual.
¿Qué significa Enjambre en este contexto?
El Operativo Enjambre —federal, coordinado y quirúrgico— puede interpretarse como:
1. Reconocimiento de que los municipios están capturados, tal como lo describe la literatura académica.
2. Intento de desmontar redes criminales que llevan años operando.
3. Respuesta a la presión internacional, especialmente de Estados Unidos, que ha exigido acciones contra narcopolíticos.
4. Advertencia a otros municipios: la impunidad ya no está garantizada.
Pero también puede quedarse corto si no se sostiene en el tiempo.
Trejo y Ley advierten que la captura no se rompe con detenciones aisladas, sino con:
* reconstrucción institucional.
* depuración policial.
* auditorías financieras.
* protección a funcionarios honestos.
* vigilancia federal sostenida.
Si Enjambre no continúa, las redes criminales se reacomodarán. Siempre lo hacen.
 
La pregunta que define el futuro de Morelos
¿Seguirán las detenciones? ¿O esto fue únicamente un operativo para enviar un mensaje?
Trejo y Ley son claros: cuando el Estado actúa a medias, el crimen regresa más fuerte. Cuando actúa a fondo, el costo político es elevado, pero la recuperación institucional es posible.
Morelos se encuentra justamente en ese punto de inflexión.
 
Conclusión: Morelos no necesita teoría; necesita Estado
Los casos de Atlatlahucan, Yecapixtla, Cuautla, Temoac y Amacuzac no son anécdotas. Son evidencia empírica de lo que Trejo y Ley llevan años documentando: la captura del Estado comienza en los municipios.
La pregunta no es si Morelos está capturado. La evidencia apunta a que sí.
La pregunta es si el Estado —federal y local— está dispuesto a recuperarlo.
Las próximas semanas darán la respuesta.
Por si le interesa más al respecto: Trejo, G. y Ley S (2020)
Votes, Drugs and Violence: The Political Logic of Criminal Wars in Mexico. Cambridge Inivertity Press.

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